Inicio El Oro Artículo de Opinión: Regulación de la Ira, como estrategia para la prevención...

Artículo de Opinión: Regulación de la Ira, como estrategia para la prevención de la violencia

251
0

En «Creando Juntas» estamos comprometidos a sensibilizar a la comunidad orense en temas de violencia de género.

¿Cuándo fue la última vez, que usted sintió ira, enojo, enfado, rabia, cólera u odio? A menudo estamos sintiendo emociones agradables o desagradables, frente a distintas situaciones de la vida diaria, a veces no somos conscientes de ellas y otras veces ni si quiera sabemos cómo identificarlas en nuestro cuerpo, ¿te has puesto a pensar que sientes en tu estómago o en tu garganta cuando tienes ira o miedo?.

Las emociones son fisiológicas, se expresan en nuestro cuerpo, por ejemplo cuando te sientes triste tu cuerpo se mueve lento o sientes ganas de llorar, por el contrario cuando sientes ira tus músculos se tensan y tu tono de voz cambia.

- Publicidad -

Quizás muchos piensen que ser una persona emocional los hace ser débiles, porque es lo que les han enseñado, cuando eras solo un niño seguro te dijeron el típico “no llores porque eres hombre”, entonces lo emocional era aceptable solo para las mujeres, porque ellas son “débiles”. Sin duda, una connotación machista, de una sociedad castrada emocionalmente. Goleman dice que “somos analfabetos emocionales”, en pleno siglo XXI.

Es por ello que hoy, quiero hablarles, acerca de las emociones, específicamente sobre la ira y su relación con la violencia ya que muchas veces la violencia se activa a partir de emociones desagradables como la ira.

¿Qué son las emociones?

Desde la psiquiatría clásica las emociones son definidas como afectos bruscos y agudos desencadenados a partir de una percepción (externa o interna) o representación, y tienen abundante correlación somática. Suelen ser poco duraderas, si bien hay notables excepciones.

Una definición que me gusta, es la que hace, Humberto Maturana científico chileno, dice que las emociones son “disposiciones corporales que determinan dominios de acción”, esto hace referencia a que las disposiciones corporales son estados de tu cuerpo que determinan una conducta, por ejemplo bajo el dominio de acción de la ira no es posible la conducta de pensar, reflexionar o estar creativo, seguro a muchos nos ha pasado que luego de pasar por una discusión con un amigo, unos minutos después nos decimos -pero porque no le dije esto pude haber ganado la razón o por el contrario, reflexionamos sobre lo que hicimos mal y pensamos no debí haber dicho aquello.

Otra cosa muy importante es que las emociones son muy cortas, duran aproximadamente 90 segundos, porque es el tiempo que tarda en segregar la amígdala en nuestro cerebro dicha sustancia. Pero, porque a veces sentimos que nos enojamos por un día entero con nuestra pareja por ejemplo, la respuesta es que las emociones se renuevan dependiendo de nuestra forma de pensar o nuestro auto diálogo, es decir ese dialogo interno que tengo conmigo mismo, de ello va depender cuanto me dure un estado emocional.
Bajo esta premisa, es importante conocer que las emociones son educables, las personas podemos desarrollar competencias emocionales o habilidades para regular de mejor manera nuestras emociones, y es a través, de la educación emocional que se puede lograr que nos enojemos menos y evitemos llegar a la violencia.

La emoción de la ira está definida como una emoción básica que se constituye como una familia de emociones entre las cuales se incluyen rabia, enfado, enojo, furia, cólera, odio, etc. Muchas veces la violencia se activa a partir de las emociones negativas, como la ira. Sobre todo la ira que no ha sido regulada de forma apropiada. La regulación de la ira es un entrenamiento que se realiza en la persona, donde aprende a identificar la emoción, a ser consciente de las sensaciones y a emplear estrategias de gestión para disminuirla.

Las investigaciones han demostrado que la regulación de la ira puede ser una estrategia eficaz para la prevención de la violencia.

Rafael Bisquerra nos dice que: “la violencia, en general, es consecuencia de la ausencia de bienestar emocional. La persona que experimenta bienestar emocional no tiene necesidad de violencia”. El Bienestar emocional hace alusión a que una persona tiene la experiencia subjetiva de sentirse bien, en armonía y con tranquilidad, en otras palabras es una persona que sabe manejar sus emociones y las del resto y a esto se le conoce como Inteligencia emocional.

¿Cómo regular la ira?

Los conocimientos aportados por las ciencias permiten afirmar que la persona decide cuánto tiempo quiere estar enfadado, aunque no es plenamente consciente de ello. Esto es fácil de decir, pero difícil de poner en práctica. Para ello se requiere mucho entrenamiento.

La respuesta apropiada se puede considerar que, en general, es la asertiva. Pero muchas personas adultas responden de forma pasiva o agresiva. La respuesta pasiva (ira hacia dentro) a la larga perjudica la salud y también favorece la respuesta posterior agresiva pero tal vez de forma indirecta, ya que la acumulación de ira contenida puede derivar a largo plazo en una reacción incontrolada. Con la respuesta agresiva (ira hacia fuera) puede parecer que, de momento, la ira se reduce, o incluso que se logran ciertos objetivos. Pero a la larga empeora la situación porque, así como el cariño atrae cariño, la violencia genera violencia y se puede entrar en una espiral de violencia de efectos imprevisibles.

Es fácil deducir que la forma correcta de tratar la ira es regularla para poder estar bien con uno mismo y con los demás. Regular la ira no significa renunciar a nuestros sueños y deseos. Al minimizar nuestra ira podremos actuar con confianza y resolución. Como consecuencia aumentan las probabilidades de conseguir lo que nos proponemos de forma pacífica.
Lo que debemos tener claro es que sentir ira, no necesariamente debe ser sinónimo de violencia, la ira es una emoción adaptativa porque nos ayuda a defendernos de una injusticia por ejemplo, pero en cantidades mayores nos puede llevar a tomar decisiones irreparables.

Aprender a regular la ira debería iniciarse en la familia y en la educación infantil y estar presente a lo largo de primaria y secundaria. Conviene tener presente que es una de las competencias más difíciles de adquirir, pero es una de las competencias más eficaces para prevenir la violencia.

La educación emocional es una estrategia de salud mental, que nos gustaría implementarla desde varios espacios en nuestra sociedad, en las familias, en los niños, niñas y adolescentes, con los docentes, con los directivos de instituciones gubernamentales y no gubernamentales, en las empresas, en la universidad, incluso en la política.

Desde mi iniciativa propia y junto al colectivo, he empezado a realizar talleres gratuitos en escuelas y colegios dirigidos a niños, niñas, padres de familia y docentes sobre educación emocional, dicen que “un grano no hace granero, pero ayuda a su compañero”. Me apasiona este tema y estoy dispuesta a seguirlo llevando a cada niño, a cada docente y a cada ser humano que lo necesite.

En nuestro país es un tema muy nuevo y poco escuchado, a diferencia de España, y algunos países latinoamericanos, donde ya se está llevando propuestas de una Ley de Educación emocional. El bienestar emocional es un derecho que nos merecemos todos, vivir sin violencia es posible, dejemos de pensar que es una utopía.

Algunas estrategias para lograr la regulación de la ira son las siguientes:
✔ Relajación, practicar a diario un ejercicio de relación te ayuda a generar la emoción de la tranquilidad.
✔ Introspección: realiza un registro emocional de la ira, cuantas veces te enojas al día y en una escala del 1 al 10 que tan agresiva es tu conducta cuando te enojas, de esta forma harás conciencia del control emocional que tienes y si necesitas buscar ayuda psicoterapéutica.
✔ Distanciamiento temporal y espacial (zoom out): Cuando estés frente a un estímulo que te provoca ira, practica salir del lugar donde te encuentras, camina o sal a tomar un vaso de agua de esta forma le darás tiempo a la emoción(90 segundos), y podrás pensar mejor antes de reaccionar.
✔ Aceptar la propia responsabilidad: si eres consciente de tus equivocaciones, te ayudará actuar de manera más asertiva.
✔ Actitud positiva: Practica un auto-diálogo positivo contigo mismo, la persona más influyente de tu vida eres tú mismo(a). Si a menudo tienes pensamientos de odio hacia los demás, estarás más propenso a enojarte.
✔ Técnica del semáforo: en casa podemos enseñar a nuestros niños las utilidades del semáforo para regular la ira: rojo (estoy enojado): necesitas parar, naranja: puedes pensar, verde: puedes avanzar. No olvidemos que los niños son un modelado de los padres, así que antes de poner en marcha esta técnica con los niños, primero practícala tú, como adulto, seguro ellos lo copiaran muy bien.

Educar nuestras emociones nos podría salvar la vida.

Por: Mónica Dávila G.
-Psicóloga Clínica
-Diplomado en Educación Emocional.
-Estudiante de la Maestría De Neuropsicología, Inteligencias Múltiples y Mindfulness
-Directora Del Centro De Atención Psicológica Pside
-Vicepresidenta Del Colegio De Psicólogos Clínicos De El Oro
– Vocera De La Colectiva Creando Juntas
Teléfono: 0985804448
Correo: psicologamonicadavila@gmail.com

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here